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17/04/2018

Un escalón, una barrera

Sólo un 0,6% de los edificios de viviendas son accesibles. Una situación alarmante que afecta a muchas personas con movilidad reducida y con discapacidad.

Un estudio de la Fundación Mutua de Propietarios, en colaboración con la Cátedra UNESCO de Vivienda de la URV, informa y alerta de que tan sólo un 0,6% de los edificios de viviendas catalanas son accesibles para las personas con discapacidad o con movilidad reducida. O sea, el 99,4% de las viviendas a día de hoy no son accesibles.

Y es que la presencia de escalones en la entrada de los edificios, la altura de los porteros automáticos y las cada vez más grandes y pesadas puertas de entrada, se convierten en barreras infranqueables para aquellas personas que, en su día a día, van en silla de ruedas.

La inaccesibilidad sigue siendo, a día de hoy, una triste realidad. Sobretodo aquella que limita a las personas del derecho de poder acceder a su propio hogar de una forma libre y autónoma. Para muestra de ello y sin ir más lejos: el escalón o los dos escalones que separan la acera de la entrada al edificio, o el peldaño que acostumbra también a existir en la entrada del vestíbulo, o bien el conjunto de escaleras que separan la entrada del rellano principal dónde se ubica el ascensor.

En muchos casos veremos que la solución utilizada pasa por la adecuación de estos espacios con el uso y adaptación de rampas, pero la mayoría de estas soluciones no son prácticas, ya que estas rampas, a menudo, o son muy estrechas, o bien tienen una gran inclinación. Ello vuelve a convertirse en una nuevo muro para aquellos usuarios que van en silla de ruedas.

En relación a lo mencionado, el estudio inicial destaca que en Cataluña existen 1.192.463 edificios destinados a vivienda, de los cuales un 64% no son accesibles des la calle al portal por culpa de las escaleras. El 22% de estos edificios disponen de rampas, pero la mayoría de ellas no funcionales. Además, un 17% de los edificios carece de ascensor.

Como vemos, la situación es alarmante, aun habiéndose finalizado el plazo (diciembre de 2017) para que todas las comunidades de propietarios cumplieran con los requisitos de accesibilidad universal recogidos en el RDL de 2015, que exige el cumplimiento íntegro de la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su inclusión social.

En relación a la Ley, cabe recordar que cualquier vecino con discapacidad o mayor de 70 años puede obligar a reformar un espacio común del edificio que no sea accesible. La reforma de los elementos comunes para garantizar la accesibilidad son responsabilidad y obligación de toda comunidad (no únicamente de la persona afectada). Es importante recalcar que dicha solicitud la puede y debe realizar cualquier propietario en cuya vivienda o local vivan, trabajen o presten servicios voluntarios personas con discapacidad o mayores de 70 años. Dichas reformas o ajustes han de ser siempre razonables y que el gasto no supere las 12 mensualidades ordinarias de gastos comunes. En este sentido, el gasto debe ser asumido por todos los propietarios. Así pues, no hay excusa para seguir viviendo en un edificio inaccesible.

Por suerte, en el mercado existen empresas especializadas en mejorar la accesibilidad de los edificios. Estas empresas disponen de un amplio abanico de ayudas técnicas para la supresión de barreras arquitectónicas. Válida sin barreras es una de las empresas de referencia en accesibilidad a nivel nacional, y dispone del catálogo de soluciones más amplio del mercado: sillas subeescaleras, plataformas salvaescaleras, mini-elevadores. Válida sin barreras, además, ofrece asesoramiento gratuito en materia de accesibilidad y visita presencial a domicilio sin coste alguno para valorar el tipo de ayuda necesaria en cada caso.

¡Por un mundo sin barreras!

Más información y fuente:
https://www.diaridetarragona.com/tarragona/La-accesibilidad-a-debate-Dejas-de-hacer-cosas-por-un-simple-escalon-20180411-0062.html