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03/01/2019

Supresión de barreras arquitectónicas en comunidades de vecinos

La construcción accesible es un factor importante a tener en cuenta en cualquier edificación para mejorar un desarrollo sostenible del planeta, así como garantizar la autonomía a cualquier tipo de persona y buscar así, la plena integración social.

Actualmente, existen muchas personas con movilidad reducida o algún tipo de discapacidad que no pueden acceder fácilmente a su vivienda, por este motivo, es muy importante la construcción de una rampa o una ayuda técnica para la supresión de las barreras arquitectónicas que presenta el entorno.

Desde el diciembre de 2017, la Ley de Propiedad Horizontal exige la realización de obras a cualquier comunidad de vecinos que no sea accesible. Los beneficiarios de esta normativa son las personas con cualquier tipo de discapacidad así como las personas que sean mayores de 70 años.

De este modo, cuando la persona interesada lo solicite, las comunidades de propietarios están obligadas a realizar las obras y actuaciones necesarias para garantizar la accesibilidad universal en cualquier elemento común que favorezcan la orientación o comunicación con el exterior. Los gastos de estas obras deben ser cubiertos por todos los vecinos del inmueble, siempre que el importe repercutido anualmente de las mismas, una vez descontadas las subvenciones o ayudas públicas, no exceda de doce mensualidades ordinarias de gastos comunes.

Para la realización de estas obras e instalaciones es necesario que el titular del derecho comunique al presidente/a de la comunidad de propietarios o mancomunidad la razón por la cual se necesitan las obras de acceso.

Aun así, debe realizarse un estudio para garantizar que el edificio puede ser modificado para que sea accesible, aunque la mayoría de las veces existe una solución para mejorar la accesibilidad de la propiedad.

Las obras más comunes en estos casos son las rampas (no pueden tener más del 12% de pendiente), la instalación de un salvaescaleras o un elevador que garanticen una mejora de la movilidad por los espacios comunes del edificio. A menudo, los costes para la realización de obras para poner un ascensor son muy elevados, por este motivo, hay opciones más económicas como son la instalación de una plataforma subeescaleras. Otra opción es la instalación de una silla salvaescaleras aunque no puede ser utilizada por las personas que se desplazan en silla de ruedas y por lo tanto, es importante tener en cuenta el usuario al cual va destinado. 

Válida sin barreras proporciona estudios a medida a través de profesionales expertos en accesibilidad para determinar cuál puede ser la mejor opción o la que se ajuste más a las necesidades de cada situación, siempre teniendo en cuanta los usuarios a los que va dirigida la instalación así como el espacio a salvar.

 

Fuente: comunidadhorizontal.com