• ¿Qué es la espondilitis anquilosante?

¿Qué es la espondilitis anquilosante?

 

¿Sabes qué es la enfermedad espondilitis anquilosante? Te explicamos qué síntomas y tratamientos existen en la actualidad.

 

La espondilitis anquilosante (EA) es una enfermedad inflamatoria que con el tiempo, puede fusionar algunos de los huesos pequeños de la columna. Acostumbra a provocar dolor y rigidez en la espalda y zona lumbar entre otros síntomas.

Esta enfermedad inflamatoria intestinal afecta en la actividad cotidiana de algunas personas.

A continuación te explicamos las causas, los síntomas y tratamientos que existen en la actualidad en relación a esta enfermedad.

 

Te dejamos con un artículo de interés en el que te explicamos las distintas enfermedades por las que pueden darte la incapacidad laboral.

 

Definición de espondilitis anquilosante

 

La enfermedad de la espondilitis anquilosante es un tipo de artritis poco común que causa dolor y rigidez en la columna vertebral. La palabra “anquilosis” significa huesos fusionados u otro tejido duro. “Espondilitis” quiere decir inflamación en los huesos de la columna vertebral o las vértebras. Los casos graves pueden dejar la columna encorvada.

Esta enfermedad reumática es de por vida y normalmente empieza en la zona lumbar. Con el tiempo, puede extenderse hasta el cuello y dañar las articulaciones en otras partes del cuerpo. Esto puede provocar una limitación de movimiento.

Los primeros síntomas de la espondilitis anquilosante se originan en la adolescencia o al inicio de la etapa adulta.

En algunos casos los síntomas pueden aparecer y desaparecer de manera intermitente. En otros casos puede padecerse un dolor intenso e incesante.

Para determinar el diagnóstico del paciente de una manera precoz, es muy útil realizar una resonancia magnética. Además, el equipo médico puede realizar una serie de pruebas así como un estudio del historial clínico y un examen físico.

 

 

 

Síntomas de la espondilitis en adultos

 

La espondilitis anquilosante puede provocar diversos síntomas pero normalmente incluyen:

  • Incluyen dolor y rigidez en la espalda y dolor lumbar.
  • Dolor e hinchazón en otras partes del cuerpo debido a una inflamación de las articulaciones (artritis).
  • Inflamación en la zona donde el tendón se une al hueso (entesitis).
  • Debilidad en los huesos provocada por una osteoporosis.
  • Rotura de la columna.
  • Afección cardiovascular que daña al corazón y los vasos sanguíneos.
  • Infección de pecho.
  • Si las costillas están afligidas, puede ser complicado respirar profundamente. 
  • Muy pocas veces puede provocar una enfermedad renal.
  • Dolor y fatiga en el cuello.

 

Con los años, los síntomas pueden incrementar o disminuir, así como detenerse a intervalos irregulares.

Las principales zonas que pueden verse afectadas son:

  • Las articulaciones que se encuentran en la base de la columna vertebral y la pelvis.
  • En las vértebras situadas en la espalda lumbar.
  • Los puntos en los que tendones y ligamientos se juntan con los huesos.
  • En el cartílago situado en el esternón y costillas.
  • En las articulaciones de la zona los hombros, las caderas y las rodillas.

 

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Causas y factores de riesgo

 

Aún se desconocen las causas de esta afección, pero se ha comprobado que las personas con un gen concreto (HLA-B27) tienen más probabilidades de desarrollarlo.

No existe ningún tratamiento específico para curar la espondilitis anquilosante ni tampoco para revertir los daños causados por ella. No obstante, existen algunos tratamientos para mitigar su progresión y también prevenir su desarrollo.

Factores de riesgo:

  • Los hombres tienen una mayor predisposición que las mujeres a contraer esta patología.
  • Es más común que aparezca en la etapa final de la adolescencia o en los inicios de la adultez (hacia los 40 años de edad).
  • Se ha detectado que gran parte de las personas con espondilitis anquilosante tienen el gen HLA-B27, aunque tenerlo no significa desarrollar la enfermedad.

 

Problemas asociados a la espondilitis anquilosante

 

Además de las dificultades mencionadas anteriormente, también pueden desarrollarse problemas asociados con la espondilitis anquilosante como:

  • Uveítis (Inflamación ocular): Provoca sensibilidad y dolor ocular así como visión borrosa. Es una inflamación de la capa media del ojo, situada entre la esclerótica por fuera y la retina por dentro, que afecta al iris, cuerpo ciliar, la pars y/o coroides. A veces, por extensión, puede afectar también en la zona de la retina.
  • Fracturas por compresión: En el inicio de la enfermedad, la espondilitis anquilosante pueden provocar un afinamiento de los huesos. Las vértebras pueden debilitarse y provocar un colapso. Esto puede intensificar una posición encorvada. Esto también puede provocar fracturas en las vértebras y dañar la médula espinal.
  • La EA puede desarrollar dificultades cardíacas. Puede ocasionar la inflamación de la arteria aorta hasta llegar a desarrollar problemas en el corazón.

 

Movilidad en personas con espondilitis avanzada

 

La espondilitis anquilosante puede dañar la movilidad de los afectados. En este sentido, las personas que lo padecen pueden tener problemas para realizar tareas diarias como la conducción, la práctica de actividad deportiva u otras acciones cotidianas.

El principal motivo por el que pueden desarrollarse problemas de movilidad es debido a un retraso en el diagnóstico.

Esto puede afectar no solo a la vida social de las personas, también a su vida laboral.

Asimismo, pueden desarrollarse problemas de salud mental como angustia y depresión. Por todo esto, resulta imprescindible disponer de un diagnóstico lo más temprano posible.

 

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Tratamientos y ayudas de movilidad en hogares

 

Como hemos mencionado, no existe una cura para esta enfermedad. No obstante, existen tratamientos que alivian los síntomas y contribuyen en la prevención del desarrollo de la enfermedad.

De manera general, se aconsejan distintos factores para su tratamiento:

  • Actividad física individual o colectiva para aminorar el dolor y la rigidez. Te dejamos con un artículo de interés relacionado en el que te explicamos distintos ejercicios que puede desarrollar una persona con poca movilidad.
  • Realizar sesiones fisioterapéuticas para conseguir una mejor movilidad articular y también aumentar la flexión de la columna.
  • Intentar mantener una buena postura es importante para evitar que las articulaciones se fusionen en posturas inapropiadas. 
  • Algunos medicamentos pueden calmar el daño de la espondilitis anquilosante y disminuir la inflamación. En casos muy puntuales puede ser necesario realizar un procedimiento quirúrgico para curar articulaciones perjudicadas. También puede realizar para la corrección de una curva exagerada de la columna vertebral.

 

En esos pacientes con problemas de movilidad derivados de la enfermedad, existen distintas soluciones técnicas destinadas a mejorar su desplazamiento diario.

Ayudas como las sillas salvaescaleras permiten subir y bajar las escaleras de manera sentada y con total seguridad. Estas ayudas son ideales para personas con movilidad reducida puedan ir de una planta a otra sin dificultades y de manera automática.

Estos dispositivos son ideales para mejorar la calidad de vida de las personas con poca movilidad.

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