Protocolo de cambios posturales y movilizaciones para ancianos

 

¿Qué protocolo debemos seguir para realizar correctamente los cambios posturales y movilizaciones para ancianos?

 

Cuando nos encontramos estirados en una cama, cambiamos de posición para evitar presiones en las distintas zonas de apoyo.

No obstante, hay personas de avanzada edad o con movilidad reducida que no pueden hacer este cambio postural ellos mismos. En estos casos, es muy importante la labor del cuidador, que deberá mover a la persona impedida en distintas posiciones para evitar la aparición de úlceras por presión.

 

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Cambios posturales en cama

 

Para aliviar la presión continúa en las personas encamadas, se realizaran movimientos de posición cada 2 o 3 horas y alternando ambos laterales (izquierda-derecha), la colocación boca arriba (o supino) y la postura semi-sentada a Fowler.

En las personas que puedan estar sentados se hará cada hora. Para mover al usuario, debemos saber cuál es su estado para determinar si puede o no colaborar en la realización del cambio postural.

 

 

Posición 1: Decúbito supino

 

Se trata de la colocación del paciente boca arriba.

Para ello, situaremos un cojín debajo de la cabeza. Se recomienda poner otro cojín delgado debajo de las rodillas. Para que los pies no queden muy extendidos, se puede poner otro cojín al final de los mismos.

 

 

Posición 2: Fowler

 

La cabecera de la cama debe estar a una posición con un ángulo de entre 45°- 60° de manera que la persona quede medio sentada. Debajo de las piernas podemos colocar una almohada para que las rodillas hagan un poco de flexión.

 

 

Posición 3: Decúbito lateral

 

Situar a la persona de costado (izquierdo o derecho e ir alternando). Colocar una almohada debajo de la cabeza y otra detrás de la espalda para que el cuerpo quede apoyado y con una leve inclinación.

Podemos situar un cojín entre las piernas para evitar rozamiento y flexionar levemente la pierna superior.

Debemos colocar los pies en un ángulo recto para impedir la flexión plantar.

 

 

Además de realizar estas movilizaciones, también debemos revisar de manera diaria el estado de la piel y asegurarnos que está limpia y bien hidratada.

Para evitar la aparición de úlceras también es fundamental llevar una dieta con un equilibrado aporte proteico y vitamínico rica en carnes, frutas, verduras y cereales, reduciendo al mínimo el consumo de sal para retener menos líquidos.

Beber entre 1,5l y 2l de agua diarios también es fundamental para ayudar al cuerpo a eliminar toxinas, mejorar la digestión de alimentos y enriquecer el abastecimiento de nutrientes a las células.

En la medida de lo posible, y teniendo en cuenta el estado del paciente, pueden realizarse ejercicios suaves como estiramientos o intentar caminar solo si tiene suficiente movilidad.

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