Nada es imposible: Flamenco en silla de ruedas

 

Este setiembre se ha inaugurado la Bienal del Flamenco de Sevilla reivindicando la inclusión de las personas con discapacidad en el mundo del baile.

Lola López, catalana de 55 años, se mudó hace casi un año a Sevilla para aprender a bailar flamenco, con la diferencia que lo hace en silla de ruedas.

Con seis meses de edad, López contrajo el virus de la poliomielitis, que le afectó una de las piernas. Aún podía caminar pero lo hacía cojeando, con un bastón o con un aparato ortopédico. Su sueño era bailar pero no podían apuntarla porque en su situación no la habrían aceptado en ninguna escuela. Hacia los 40 años, perdió la movilidad en su segunda pierna, hasta que tuvo que empezar a usar la silla de ruedas. En febrero de 2017 vio que en el festival de Jerez anunciaban una clase de flamenco inclusivo. Se dio cuenta que eso era lo suyo, y decidió mudarse a Sevilla para continuar con lo que había aprendido.

En la actualidad, Lola intenta que sus movimientos sean lo más parecido a los de cualquier bailador. Las ruedas son los pies, juega con los frenos e incluso logra taconear con la silla, impulsándola de arriba a abajo.

El profesor José Galán de la Bienal del Flamenco remarca: "No es tan importante hacerlo perfecto sino lo que expresas".

 

Fuente: elpais.com

Actualidad