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Ictus y coronavirus: efectos secundarios del SARS-CoV-2

 

¿El coronavirus puede provocar un ictus? ¿Qué efectos secundarios tiene el SARS-CoV-2?

 

Sabemos que el COVID-19 está afectando a gran parte de la Sociedad Española y de todo el mundo provocando una crisis sin precedentes.

A corto plazo, este virus provoca síntomas como tos, fiebre y dificultad para respirar. No obstante, se está investigando qué relación hay entre el coronavirus SARS-CoV-2 y los accidentes cerebrovasculares y otros déficits neurológicos.

Te lo explicamos en detalle a continuación.

 

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¿Qué es exactamente un ictus?

 

Un ictus, también conocido como el infarto cerebral, es una afección médica que provoca que el flujo sanguíneo no llegue con normalidad al cerebro. Esto provoca una hemorragia, embolia o una trombosis cerebral.

Un paciente con ictus puede tener dos tipos principales de afectación:

  • Accidente cerebro vascular isquémico: los ictus isquémicos son provocados por una falta de flujo sanguíneo.
  • Accidente cerebro vascular hemorrágico: el derrame cerebral es causado por un vaso sanguíneo del cerebro que pierde sangre o se rompe.

Las dos afectaciones neurológicas provocan que algunas partes del cerebro dejen de funcionar adecuadamente.

Esta enfermedad cerebrovascular aparece de manera repentina o en poco tiempo. Te listamos algunos de los síntomas que pueden provocar:

  • Dolor intenso de cabeza.
  • Sensación de adormecimiento en una de las extremidades, o incapacidad para mover uno de los brazos o piernas.
  • Desvío de la cavidad labial.
  • Le cuesta hablar o utiliza palabras incorrectas. También puede tener problemas para comprender lo que se le comunica.
  • Dificultades para coordinar los movimientos.
  • Problemas para desplazarse o sentir un lado del cuerpo.
  • Perder parte total o completa de la conciencia.
  • Puede ser que al sufrir el ictus no reconozca un conocido o familiar, y tener problemas de memoria.
  • Problemas de desorientación.
  • Dificultades lectoras o para escribir.
  • Pérdida de visión, ver borroso o doble en uno de los ojos o ambos.

 

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Síntomas del coronavirus

 

El coronavirus puede afectar de manera diferente a cada persona. Normalmente, los síntomas más comunes provocados por el COVID-19 son:

  • Tos continúa.
  • Fiebre.
  • Problemas en el sentido del gusto o del olfato: no puede saborear ni oler nada, o estos sentidos son distintos a los normales.
  • Cansancio y dolor muscular.

Otros síntomas que también puede provocar más graves son dificultades para respirar, dolores en el pecho e incapacidad para moverse.

 

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Ictus y coronavirus. Un efecto secundario del virus Covid-19

 

Los síntomas más comunes del COVID-19 son tos, fiebres altas, cansancio y debilidad. No obstante, se ha comprobado que cierto porcentaje de personas que contraen el virus también pierden el olfato y/o gusto. Esto significa que el COVID-19 puede provocar daños neurológicos, pues se crea una desconexión entre el órgano del olfato o del gusto hacia el receptor (cerebro).

Uno de los temas más preocupantes es que han incrementado los casos de ictus de algunos pacientes que han contraído el virus. Se está comprobando que este virus causa una reacción sistémica hiperinflamatoria grave. Esto quiere decir que se crea inflamación en distintas partes del cuerpo.

Normalmente, el ictus afecta en mayor medida a personas mayores. Sin embargo, con el COVID-19 están apareciendo varios casos de pacientes jóvenes que lo sufren.

Esto puede provocar distintas dolencias neurológicas y secuelas irreversibles.

 

Jóvenes y personas mayores con ictus

 

Según varios estudios realizados por todo el mundo, el COVID-19 puede tener un mayor riesgo de padecer diversas complicaciones neurológicas. Algunas de ellas pueden ser: confusiones, agitación, cefaleas, encefalopatías, etc. En una proporción mucho menor, también pueden sufrir un ictus, o formas más avanzadas como encefalomielitis aguda diseminada (ADEM), que es como una esclerosis múltiple, o el síndrome de Guillain-Barré, que provoca parálisis.

Se está comprobando que el SARS-CoV-2 incrementa el riesgo de aflicciones al cerebro. Aunque aún no hay una evidencia suficientemente sólida para afirmar que el COVID-19 provoca un ictus. Se ha comprobado que pacientes jóvenes (de unos 60 o 50 años) y relativamente sanos que no presentan síntomas de COVID-19 sufren accidentes cerebrovasculares y dan positivo en la prueba de la enfermedad.

 

Reducir el riesgo de padecer un ictus y prevención contra el coronavirus

 

Aunque se están desarrollando distintas vacunas para el coronavirus, aún no hay ninguna comercializada.

Sabemos que este virus se transmite por trasmisión aérea por vía respiratoria a través de las gotas que producimos al toser, estornudar o hablar.

Se sabe que el SARS-CoV-2 puede permanecer vivo en diferentes superficies durante horas e incluso días. En este sentido, te dejamos con un enlace donde te explicamos en detalle cómo mantener limpio el hogar de este y otros virus.

Otros consejos para prevenir el virus es mantener una distancia aproximada de 2 metros en los espacios públicos.

En España es obligatorio el uso de mascarillas tanto en espacios de exterior como en los establecimientos públicos.

Otro punto es lavarse las manos con frecuencia.

Si alguien ha estado infectado por el virus, debe guardar una cuarentena de 14 días.

Debemos extremar las precauciones delante de algunas personas que pueden sufrir mayores factores de riesgo. Algunas de ellas son: personas de edad avanzada, con problemas de diabetes, insuficiencia renal, neuropatía crónica o inmunodepresión. Tienen más probabilidades de que el virus les afecte más gravemente.

 

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Pérdida de movilidad y soluciones de movilidad para personas que han sufrido un ictus

 

El ictus o accidente cerebrovascular, se determina por un desvanecimiento de las funciones cerebrales focales o globales. Esto puede durar más de 24 horas o producir una muerte temprana. Por ello, es vital acudir urgentemente a los profesionales sanitarios que puedan prevenir una complicación neurológica grave.

Es habitual que el ictus perjudique a la movilidad del afectado. Por ello, muchas personas sufren una limitación en su movilidad, teniendo que hacer actividades para su rehabilitación física. En algunos casos, puede ser que la persona tenga que usar una silla de ruedas, un bastón o un andador.

Esto también puede afectar en su autonomía diaria a la hora de desplazarse por su propio hogar. En estos casos, una solución muy útil es la de realizar la instalación de un salvaescaleras.

Estas ayudas sirven para subir y bajar escaleras de manera sentada y sin tener que realizar ningún esfuerzo. Se trata de una ayuda que evita posibles caídas y accidentes a las personas con movilidad reducida.

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