¿Cuántos grados de discapacidad tiene la artrosis?

 

La artrosis es una patología relacionada con las articulaciones, que causa dolor y reduce la calidad de vida de las personas, pero ¿sabes cuántos grados de discapacidad tiene la artrosis?

 

La artrosis u osteoartritis está relacionada con el desgaste y envejecimiento de las articulaciones, tratándose de la cuarta causa de discapacidad más común en mujeres. Afecta tanto al cartílago como al hueso y a los tejidos blandos de la articulación. Puede afectar a la zona de la cadera, las rodillas, las manos, los pies y la columna vertebral. Esta enfermedad causa una pérdida de la movilidad y de autonomía en las personas, además de un dolor asociado al movimiento de la articulación.

Existen distintos grados de esta enfermedad, que pueden evolucionar a deformaciones en los huesos y contracturas musculares con aumento del dolor y atrofia muscular.

Seguidamente te mostraremos los distintos grados de la enfermedad y cuándo podemos obtener la incapacidad laboral por artrosis.

 

 

 

Grados de discapacidad de la artrosis

 

Te presentamos las distintas etapas por las que pasa la osteoartritis y también los distintos planes de acción para el tratamiento en cada fase:

 

GRADO 0: NORMAL

 

 

No hay signos de artrosis ni ningún dolor, sin deterioro ni signos de daño articular. Es su estado de salud normal, en el que no se requiere ningún tratamiento.

 

GRADO 1: MENOR

 

 

En este grado normalmente los pacientes aún no sienten dolor ni molestias pues el desgaste articular es muy leve. El médico puede recomendar suplementos alimenticios como la glucosamina y aconsejarnos ejercicios que pueden ayudar a mejorar la salud del cartílago.

 

GRADO 2: LEVE

 

 

En esta etapa se muestra un mayor crecimiento del espolón óseo, esto provoca un dolor leve sobre todo cuando se esté sentado durante periodos de tiempo largos, al levantar carga o hacer esfuerzos. El cartílago y los tejidos blandos aún tienen un tamaño saludable pero existe una degradación proteolítica del cartílago.

Si el médico detecta la artrosis en esta etapa temprana, es más sencillo conseguir detener la evolución de esta enfermedad. Se recomiendan un seguido de dietas y planes de entrenamiento estrictos para ayudar a aumentar la estabilidad articular, también pueden ser útiles algunos aparatos ortopédicos para las rodillas como las plantillas.

 

GRADO 3: MODERADO

 

En este grado existe una erosión de la superficie del cartílago entre los huesos y la fibrilación reduce la brecha entre los huesos. Hay una inflamación de las articulaciones que causa dolor al caminar, al correr, al agacharse o al extenderse.

En esta etapa, puede ser de gran utilidad la instalación de una ayuda técnica para subir y bajar escaleras sin riesgo como las sillas salvaescaleras de Válida sin barreras, estas pueden ayudarnos en nuestro desplazamiento diario ofreciéndonos seguridad y confort.

Nuestro médico puede recetarnos distintos medicamentos para aliviar el dolor hasta algunos de más fuertes como la codeína y la oxicodona. Existen otros tratamientos más agresivos que pueden demorar varias semanas para ver los resultados, pero aliviando los síntomas.

 

 

Grado 4: SEVERO

 

 

En este punto de la enfermedad, el espacio articular entre los huesos se reduce considerablemente, este hecho provoca que el cartílago se desgaste y vuelva las articulaciones rígidas. Como consecuencia se produce una inflamación crónica causando un mayor dolor al realizar cualquier tarea cotidiana como caminar y bajar escaleras.

En estos casos puede que se necesite una cirugía de realización ósea, esta puede llevar semanas de recuperación y requiere de constancia para restablecer la movilidad.

 

 

Discapacidad laboral por artrosis

 

Si las limitaciones provocadas por la enfermedad de la artrosis inhabilitan a la persona para realizar sus tareas en el ámbito laboral, el perjudicado puede pedir una pensión de incapacidad por artrosis.

Para saber si el afectado puede pedir una pensión, primero el médico deberá realizar una evaluación de las condiciones del paciente, y dependiendo del nivel de la enfermedad, podrá saber qué limitaciones puede tener el perjudicado. Esto es importante dependiendo del tipo de trabajo que realiza la persona con la enfermedad.

Si las limitaciones del afectado impiden realizar su trabajo con normalidad, puede reclamar una pensión por incapacidad permanente total para su trabajo habitual. En este sentido, el afectado podrá realizar otra tarea aunque no la que realizaba y tendrá derecho a una pensión vitalicia del 55% de su base reguladora.

Si la enfermedad impide realizar al trabajador cualquier tipo de actividad, tiene derecho a reclamar la incapacidad permanente absoluta, que supondría una percepción de una pensión vitalicia del 100% de la base reguladora del trabajador.

 

Evidentemente, cada caso debe ser valorado por expertos que puedan certificar esta discapacidad. Si necesitas más información sobre este tema, te recomendamos un artículo que habla sobre tipos de incapacidades y sus beneficios.

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