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28/07/2017

¿Hasta dónde puede llegar el amor de un padre por su hijo?

Un padre empuja la silla de ruedas de su hijo durante casi 50 años y 1000 carreras

Todos los padres quieren lo mejor para sus hijos y Dick Hoyt no es la excepción. Dick es padre de Rick que por complicaciones en el momento del parto, le faltó oxígeno y le diagnosticaron una cuadriplejia espástica y parálisis cerebral (PC).

Pese que los médicos les aconsejaron de llevarlo a una residencia ya que sería muy difícil que fuera capaz de vivir una vida normal en sociedad, los padres se negaron e intentaron mejorar su condición con todo lo que podían. De hecho, cuando Rick tenía 10 años, con la ayuda de ingenieros de la Universidad de Trufts y 5.000 dólares le construyeron un ordernador interactivo con el que él fuera capaz de comunicarse.

Con el ordenador, Dick Hoyt supo que su hijo Rick era un gran apasionado de los deportes, y que le haría mucha ilusión participar en una carrera a beneficio de un jugador de lacrosse que quedó paralítico.

Dick no era un corredor de larga distancia, pero corrió una maratón de 5 millas empujando la silla de ruedas de su hijo. Esa noche, Rick le dijo a su padre que cuando corría no sentía ninguna limitación.

A partir de ese momento, los dos fueron uno. Recorrieron América durante 45 días, se unieron al triatlón, gracias a la ayuda especial de una bicileta de dos plazas para ciclismo, una silla a medida para correr y una cuerda elástica unida a la parte delantera de un bote en la práctica de natación, entre otros.

Ya han pasado 50 años y juntos han completado más de 1000 carreras. Además, Rick se sacó un título en Educación Especial en la Universidad de Boston.

Esto sí que es superación y amor sin barreras.