29/06/2016

Subir las escaleras en la tercera edad

 

Con los años, subir las escaleras puede pasar de ser algo cotidiano a ser un reto imposible. Es justo en la tercera edad donde más dificultades encontramos al tener menor grado de movilidad. Ante los problemas que puedan aparecer a la hora de salvar un escalón o una escalera con varios tramos, existen soluciones técnicas que nos pueden ayudar. En este artículo te explicamos las principales innovaciones.

Físicamente, afrontar una escalera supone salvar un obstáculo que compromete la estabilidad de nuestro cuerpo. Si a ello le sumamos una pendiente, supone poner en riesgo nuestra seguridad ya que incrementamos la probabilidad de caída. Tradicionalmente, el peligro de las escaleras se ha solventado con la instalación de elementos de apoyo, como pasamanos, que permiten aferrarse mientras subimos o bajamos los escalones.

Pero ¿qué pasa si nos falla la movilidad en las piernas? En este caso, existen diversas opciones. Una sería, siguiendo el ejemplo anterior, instalar un segundo pasamanos, de manera que nos podamos apoyar con cada mano a ambos lados de la escalera. Aun así, supone un riesgo si se ejerce demasiada presión, ya que si nos fallan las fuerzas, no existe ninguna medida que nos frene la caída.

Por ello, si no queremos comprometer nuestra seguridad ni nuestra salud, una de las opciones más recomendables son las sillas salvaescaleras. Existe un amplio abanico de soluciones para escaleras rectas, curvas, en forma de caracol,… Además, existen modelos aptos para interior e intemperie, lo que garantiza su instalación en prácticamente todos los espacios. Por ello, son una solución versátil, que podemos instalar tanto en el hogar (casa particular o comunidad de vecinos) como en la empresa.

A diferencia de otras soluciones, el usuario de una silla salvaescaleras solo debe sentarse y presionar un botón para activar el mecanismo, sin necesidad de realizar ningún esfuerzo. Por su parte, recorre la escalera a una velocidad constante, sin sobresaltos ni giros bruscos, haciendo que subir y bajar escaleras sea fácil y seguro. Consta de sensores que detienen la máquina en caso de una posible colisión o detección de algún elemento cerca de la guía.

En el caso que utilicemos silla de ruedas, deberemos optar por otro tipo de soluciones salvaescaleras ya que sino deberemos realizar transferencia de una silla a otra. Por ejemplo, una de las opciones más recomendables son las plataformas salvaescaleras. En este caso, el usuario sube a la plataforma sin necesidad de bajarse de la silla y consta de un mecanismo con un fácil funcionamiento. En los modelos más recientes, las plataformas están preparadas para incluir un asiento plegable, multiplicando así su versatilidad.

Otra solución son los elevadores o ascensores. Aunque normalmente su coste es más elevado que el resto de soluciones, su uso es mucho más amplio. Los últimos modelos, como Elevo, se adaptan a espacios muy reducidos y aprovechan el máximo espacio. En la mayoría de casos, ofrecen multitud de opciones que permiten configurar la máquina según nuestras necesidades. Por ello, son una inversión fiable a largo plazo, aunque requieren mantenimiento obligatorio.

Finalmente, las orugas subeeecaleras son otra ayuda técnica portátil si puntualmente queremos subir o bajar escaleras. Requiere cierta técnica y experiencia para poder utilizarlos de manera segura. Como contra, debemos tener en cuenta una serie de puntos, como comentamos en el pasado post.

Esperamos haberte ayudado. Sino, recuerda que en Válida sin barreras te ofrecemos asesoramiento técnico gratuito en accesibilidad. Llámanos e infórmate: 900 414 000.