01/04/2016

Sillas salvaescaleras para personas mayores

 

La movilidad en el hogar puede cambiar con los años. Si subir una escalera puede ser una acción cuotidiana sin mayor importancia cuando se es joven, con los años puede acabar siendo un reto diario. Es justo en la tercera edad dónde, en la mayoría de los casos, encontramos mayores dificultades para acceder a los diferentes espacios de la casa o incluso salir a la calle. En viviendas de varias plantas, esta realidad es donde aparecen las mayores complicaciones para superar las barreras arquitectónicas.

Una de las opciones más comunes para ganar accesibilidad en el hogar es instalar una silla salvaescaleras. Son una solución económica,  no requieren obras y son plegables, por lo que ocupan poco espacio sobre la escalera existente. Además, no requieren ningún tipo de mantenimiento, a diferencia de los ascensores y elevadores, aunque es recomendable que periódicamente pasen alguna revisión técnica.

Las sillas salvaescaleras se instalan sobre escaleras rectas o curvas (incluso de caracol). Mediante unas guías fijadas a los escalones o la pared, la silla sube o baja siguiendo el recorrido de las guías, permitiendo a un usuario salvar cómodamente desde unos pocos escalones hasta varias plantas de desnivel. Por ello, las sillas salvaescaleras también son conocidas como sillas subeescaleras o sillas elevadoras.

Una de las principales dudas que surge entorno la necesidad de instalar este tipo de soluciones en accesibilidad es si serán muy difíciles de usar o peligrosas. Actualmente, la mayoría de modelos presentan un funcionamiento muy sencillo: el usuario despliega el asiento, se sienta y activa la silla presionando un botón situado en el brazo. Normalmente, según la dirección en que se presione el botón, la silla subirá o bajará.  En cualquier caso, la normativa vigente obliga a que la màquina solamente se mueva mientras el usuario presiona el botón, lo que se traduce en un control total y directo de la máquina.

A nivel de seguridad, las sillas salvaescaleras de hoy cuentan con cinturón de seguridad (opcionalmente, algunas incluso arneses para tener mayor estabilidad), llaves de seguridad para su accionamiento y diferentes sensores que evitan que la silla colisione con objetos o se quede sin baterías a medio camino.

¿Y si la silla está en otra planta, como accedo hasta ella? Prácticamente todas las sillas salvaescaleras cuentan con accionamiento por control remoto. A través de una llave de seguridad, el usuario puede llamar la silla hasta el nivel en que se encuentra. Esta solución es muy útil en viviendas donde conviven varias personas mayores o comunidades de vecinos.

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