10/11/2015

Sillas elevadoras de segunda mano

 

Buscar una solución para mejorar la accesibilidad requiere tiempo. De entrada, debemos saber qué tipo de producto se adapta más a nuestras necesidades y si, en un futuro, nos seguirá sirviendo o quedará obsoleto. Para dar este primer paso, siempre es aconsejable informarse bien, no solo por internet, sino también contactando con empresas dedicadas a la instalación de este tipo de soluciones.

Si tenemos una idea más o menos aproximada del producto que necesitamos, es el momento de decirse a dar el paso y solicitar presupuesto. En la mayoría de ocasiones, el precio puede variar dependiendo del modelo, plazo de entrega, ubicación, garantías, servicios postventa… Por lo que muchas personas consideran la opción de comprar un producto de segunda mano.

Entre las soluciones domésticas más buscadas del mercado de ocasión encontramos las sillas elevadoras (o sillas salvaescaleras). Las sillas elevadoras de segunda mano son una opción para las personas que suelen buscan una solución inmediata y económica, pero ¿son la mejor opción?

Si buscamos sillas elevadoras en directorios como milanuncios o segundamano podemos encontrar ofertas de particulares y empresas. En gran parte, se trata de personas que instalaron este tipo de soluciones y a día de hoy se encuentran que la persona que las utilizaba ya no está o se trata de un modelo obsoleto que solo acarrea averías y gastos. De esta manera, colgar un anuncio en internet puede ser una manera de recuperar una inversión realizada.

Por otra parte, debemos preguntarnos si el producto que se anuncia es el que mejor se adapta a nuestras necesidades. Las medidas de la silla elevadora, del ancho de la guía, del radio de giro en una curva o la altura del asiento pueden acabar determinando si la opción es válida o no, aunque ya habremos realizado el pago antes de probar la silla. En el caso de que una empresa se ofrezca a realizar la adaptación de la silla, debemos considerar si el precio de la adaptación está incluido, que tipo de garantía contempla y si se utilizaran recambios originales (la sustitución por piezas de imitación acorta considerablemente el funcionamiento de la silla).

Pero de todos estos puntos, el factor más importante es el estado de la máquina. Antes de comprar cualquier solución, ya se trate de una silla elevadora o de un coche de ocasión, debemos conocer el pasado del producto. En el caso de las soluciones en accesibilidad, las horas de funcionamiento y el tipo de usuario que lo ha utilizado suponen una información clave si queremos ahorrarnos dinero en averías.

Por ejemplo, cambiar los rodillos (lo que conecta el asiento con la guía) porqué están desgastados equivale a una reparación que ronda los 1000€. En otras ocasiones, la silla puede haber estada expuesta a cambios de tensión en la corriente eléctrica, un hecho frecuente en las viviendas antiguas, y que pueden acabar quemando la propia electrónica de la silla.

Optar por una silla elevadora supone exponerse a lo de “lo barato sale caro”. Ante un precio atractivo debemos comparar si la adaptación está incluida y que tipo de garantía contempla la silla. Además, recuerda que muchos fabricantes incluyen cláusulas que eliminan cualquier garantía si se detecta que la silla ha sido modificada por una persona no autorizada.

Por ello y para ahorrarte sorpresas, te aconsejamos que te informes bien. Busca opciones de segunda mano, pero no descartes de entrada una silla nueva. Es posible que una nueva te acabe saliendo más barata, con mejor garantía y servicio postventa.