18/06/2015

Sexualidad e integración social

 

“La integración social de las personas con diversidad funcional siempre se ha planteado desde lo colectivo: la accesibilidad, las rampas. Sin duda, esta lucha es fundamental y debe continuar pues es lo que permite que las personas con diversidad funcional participen en todos los ámbitos de la comunidad. Sin embargo, creemos que esa lucha debe de ser abordada simultáneamente desde la esfera sexual para no seguir dando vueltas entorno a la idea maquiavélica de integración a través de la aceptación.

Si queremos que en todos los ámbitos de la sociedad la diversidad forme parte de un mismo sistema de forma natural y que las personas con diversidad funcional puedan vivir en libertad y con dignidad en una sociedad inclusiva, no solamente es necesario suprimir los entornos no accesibles, discapacitantes y discriminatorios, sino cambiar los estereotipos existentes en torno a las personas con diversidad funcional para que estas alcancen su plena ciudadanía en igualdad de oportunidades.

Además de tener derecho a decidir por sí mismas (en la medida que cada uno pueda y con los apoyos técnicos y/o humanos necesarios), lo cual propicia el empoderamiento personal, la asistencia sexual es el primer paso para que la visión social hacia las personas con diversidad funcional cambie y pasen de ser personas asexuadas a sexuadas, de niños eternos a adultos empoderados que toman decisiones sobre sus propias vidas. Eso hará cambiar las relaciones de subordinación y de aceptación que la sociedad mantiene para con las personas con diversidad funcional para pasar a ser relaciones entre ciudadanos iguales en derechos y dignidad. Y eso sería la antesala de que las personas con diversidad funcional sean consideradas susceptibles de ser objeto de deseo porque la diversidad humana será asimilada socialmente como parte de un mismo sistema.

En otros países, la promoción y defensa de los derechos sexuales de las personas con diversidad funcional por parte de entidades como Sex Asistent ha producido cambios en las políticas, permitiendo que muchas accedan a servicios de profesionales capacitados en asistencia sexual. Sin ser exhaustivo, en Suiza, Holanda, Bélgica y Dinamarca este servicio existe desde hace más de 25 años. No solo han autorizado la actividad de la asistencia sexual, sino que la consideran como un servicio de salud integral dentro de sus políticas socio-sanitarias.

En los países dónde ya funciona el servicio de asistencia sexual como actividad de carácter profesional, es la opción mejor aceptada por padres de personas con diversidad funcional y por profesionales.

Por muchas reticencias que pueda causar, la asistencia sexual es hasta el momento la opción más digna para todos en comparación a otras realidades que viven muchas familias en silencio. Ejemplo de situaciones de las que partimos:

1. Una persona con dificultades cognitivas que cuando siente un impulso sexual se autocomplace de forma pública y socialmente inapropiada, autolesionándose involuntariamente, de manera que, como única alternativa, son sus padres los que acaban haciéndoselo como mal menor y única alternativa hasta el momento, con las consecuencias (psicológicas, morales, de indignidad, etc.) que puede suponer tanto para los padres como para el hijo.

2. Una persona que no tiene pareja y que debido a una falta total de movilidad en sus manos o amputaciones no puede tocar sus genitales con autonomía para  autocomplacerse, acariciarse o explorar su cuerpo en búsqueda de sensaciones placenteras.

Estos no son supuestos hipotéticos o situaciones excepcionales. Son realidades a las que la sociedad da la espalda y prefiere ignorar. ¿Pero son estas situaciones moralmente más aceptables que la colaboración de un profesional entrenado específicamente para ello?

El modelo de asistencia sexual que propone Sex Asistent ni es asistencialista, ni intervencionalista, ni tiene un carácter terapeutico. Nuestra propuesta tiene que ver con una sexualidad placentera, diversa y no normativizada, que respete la diversidad humana y la libertad individual, y que permita la superación de estigmas sexuales. Los derechos sexuales son derechos humanos y la necesidad de ayudas técnicas y/o humanas no puede ser un obstáculo para ejercerlos.

Sex Asistent es un proyecto sin ánimo de lucro de índole teórico-académico y de investigación sobre sexualidad en diversidad con enfoque en DDHH y de promoción de la asistencia sexual como herramienta para el empoderamiento e igualdad de oportunidades de las personas con diversidad funcional. Propiciamos espacios de acción y participación (encuentros, cursos, charlas, debates...) para la difusión de la figura del asistente sexual dentro del marco referencial de la autonomía y el empoderamiento de las personas con diversidad funcional.

No somos una asociación que gestiona un servicio de asistencia sexual, porque debe de ser un servicio de autogestión y desde la autonomía laboral, para evitar el proxenetismo, la segregación, que nadie controle ni manipule la sexualidad de las personas con diversidad funcional y se convierta en un negocio a costa de personas discriminadas y, sobretodo, para que estas se empoderen a través de su propia sexualidad y se pueda producir el cambio de paradigma social propuesto.”

Rafael Reoyo

https://www.facebook.com/SexAsistentCatalunya