10/02/2017

Rampas para sillas de ruedas: requisitos para ser accesibles

 

Una de las soluciones en accesibilidad más comunes son las rampas para sillas de ruedas. Existen versiones fijas o móviles y se pueden fabricar en materiales diversos. Ello permite instalarlas en multitud de espacios: locales comerciales, en casas, comunidades de vecinos… Pero no todas las rampas son válida.

Rampas para sillas de ruedas: ¿cómo cumplir con la normativa sobre accesibilidad?

¿Cuándo se considera una rampa con una pendiente muy pronunciada? ¿Qué anchura deben tener? ¿Cómo debe ser la superficie? Pese a su simplicidad, la realización de una rampa no puede ser improvisada si queremos que sea accesible. Debemos tener en cuenta que si va a ser utilizada por una persona en silla de ruedas, debe ajustarse a sus necesidades y movimientos.

Durante años se realizaron rampas para silla de ruedas sin seguir un patrón o norma, por lo que muchas de ellas no eran válidas. De hecho, todavía hoy existe cierta confusión a la hora de saber cómo deben ser estas rampas y que medidas deben cumplir. Por ello, desde la Administración se marcó una normativa que establece cómo deben ser las rampas para personas con discapacidad. Entidades como el CERMI señalan claramente sus características:  

- La rampa debe tener una superficie antideslizante que impida derrapes o que patinen las ruedas.

- El ancho mínimo de la rampa debe ser de 120cm, preferiblemente recta o con una pendiente muy ligera.   

- La rampa debe disponer de algún bordillo o saliente que impida el descarrilamiento de la silla. Este bordillo tendría que tener como mínimo 12 centímetros de altura.

- La zona de la embarque y desembarque de la rampa deben estar pensados para facilitar un acceso cómodo y suave en silla de ruedas. Por ello, se establece que deben estar libres de obstáculos o elementos que sobresalga, dejando espacio suficiente como para describir una circunferencia 150cm. Esta distancia permitiría un giro completo del usuario en silla de ruedas.

- La rampa no ha de exceder de una inclinación de un 2% o más de manera transversal. En otras palabras, la superficie de la rampa debe estar a nivel, evitando así posibles vuelcos o caídas.  

- Junto a la rampa debe haber un doble pasamanos, uno a cada lado. Estos sobresaldrán 30 cm de la longitud de la rampa, facilitando así la entrada y salida.

- Los pasamanos situados a cada lado de la rampa deben situarse a altura entre 90 y 105 cm, y 70 y 85 respectivamente.

- Ninguna rampa superará los 9 metros de largo. De lo contrario, sería muy difícil poder superar para una persona con discapacidad. En caso necesitar una longitud mayor, se realizaran diferentes tramos separados con rellanos. Estos deberán ajustarse a las características citadas anteriormente.

- Por otro lado, en recorridos menores a tres metros, la pendiente deberá ser inferior a 10%. Si la rampa presenta una longitud de 3 a 6 metros, será de un 8%. En caso de ser más larga (hasta 9 metros) la pendiente no excederá los 6%. 

Cabe señalar que el grado de inclinación es uno de los factores más importantes. Si la pendiente es demasiado pronunciada, requerirá un sobresfuerzo para el usuario de la silla de ruedas, llegando a poner en riesgo su estabilidad.

Para hacernos una idea aproximada, por cada escalón (de unos 20cm de alto) deberíamos tener dos metros de rampa. Si por ejemplo, debemos salvar 5 peldaños, necesitaremos una rampa de 10 metros.

Si las dimensiones no lo permiten, una alternativa para cumplir con la normativa de accesibilidad son los salvaescaleras y elevadores. Existen modelos para la mayoría de situaciones y usos. Además, no requieren obras en muchos casos, por lo que su instalación es rápida y limpia.

Si buscas soluciones en accesibilidad, salvaescaleras, elevadores o ascensores; llámanos: 900 414 000.