28/03/2012

La ciudad de los niños

 

Fuente: Blog Territori 24

Francesco Tonucci, pensador, psicopedagogo y dibujante italiano, defiende la bondad de educar a los niños a ganar autonomía caminando solos al colegio, para recuperar el espacio urbano, la calle para los juegos y las cautividades no regladas. “En las últimas décadas la ciudad ha perdido una de sus características originarias, la de ser un lugar de encuentro e intercambio entre las personas", señala.

Se ha renunciado a los espacios públicos que como punto de encuentro y de intercambio eran imprescindibles. Los patios, las aceras, las calles y las plazas han adquirido cada vez más, funciones asociadas al automóvil y al comercio, quitándoselas a los ciudadanos.

La ciudad ha renunciado a ser un espacio compartido y sistémico, en el cual cada parte necesita de las otras, para destinar espacios definidos a funciones y clases sociales diversas, construyendo ghetos y zonas privilegiadas, vaciando los centros históricos dando vida a las modernas periferias. Las ciudades se han modificado y se han transformado en un ambiente malsano para la salud, debido a la contaminación atmosférica y acústica, a que están sucias y son peligrosas.

Los niños desde pequeños, son capaces de interpretar y de expresar sus propias necesidades y contribuir al cambio de su ciudad. Sus necesidades coinciden con las de la mayor parte de los ciudadanos, sobre todo con las de los más débiles. Vale la pena darles la palabra, llamarlos a participar, porque quizás en su nombre y por su bienestar, es posible pedir a los ciudadanos adultos los cambios que dificilmente estarían dispuestos a aceptar y a promover por otros motivos.

El proyecto de Francesco Tonucci propone cambiar el parámetro y pasar del adulto, hombre trabajador, al niño: se trata de conseguir que la Administración baje sus ojos hasta la altura de un niño, para no perder de vista a nadie: "Una ciudad adecuada a los niños es una ciudad adecuada para todos", concluye.

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