31/07/2014

Alimentación veraniega para la tercera edad

 

Las personas mayores tienen que adaptar su dieta a las nuevas necesidades de su aparato digestivo. Con la edad, los ancianos suelen tener menor sensación de sed, debido a que los mecanismos de regulación de la temperatura corporal se alteran. Además, tienen mayor dificultad para masticar y tragar alimentos y tienen más posibilidades de sufrir enfermedades relacionadas con la alimentación, como la diabetes y la hipertensión.

Todo ello nos recuerda que es indispensable controlar su dieta, sobre todo en verano. Desde Válida sin barreras os compartimos unos cuantos consejos nutricionales para que nuestros mayores puedan disfrutar de los placeres saludables de la mesa en estos días de calor

1. Aumentar la cantidad de alimentos ricos en agua.

Según los expertos, introduciendo alimentos con alto contenido de agua podemos conseguir alrededor de 1litro o 1 litro y medio de líquido, de modo que tendríamos cubiertas casi la mitad de nuestras necesidades hídricas.

Los alimentos que contienen mayor cantidad de líquido son las frutas y las verduras (80-90% de agua en su composición). Las frutas número uno en este sentido son la sandía y el melón. Por su parte las verdura y hortalizas crudas conservan todos sus nutrientes, y aportan la cantidad de agua natural necesaria para una buena hidratación. Si se prefieren cocidas, es mejor prepararlas hervidas, a la plancha o al vapor, y aliñarlas con aceite de oliva virgen, especies o limón (en vez de sal).

Vale la pena ingerir pescado como sardinas, caballa, atún, anchoas o salmón ya que, además de aportar agua al organismo, son muy beneficiosos para la salud por contener proteínas de alta calidad y ácidos grasos esenciales como el omega 3, que regulan los niveles de colesterol.

2. Bebidas recomendadas en verano.

Si bien el agua es la bebida más recomendada en verano, y también para el resto del año, existen en el mercado una gran variedad de bebidas igual de válidas para hidratarse, a la vez que disfrutamos de un sabor diferente:

  • Zumos de fruta naturales. La opción más saludable después del agua gracias a su aporte de vitaminas y sales minerales.
  • Infusiones.
  • Zumos de verduras y hortalizas. Seguro que descubrimos nuevos sabores, ¿habéis probado el de tomate, remolacha o pepino? Además pueden mezclarse con zumos de frutas como manzana, piña, naranja…
  • Refrescos. Son muy apetecibles, no obstante su aporte nutricional es prácticamente nulo.
3. Un menú hidratante.

A la hora del desayuno, una muy buena opción sería un vaso de agua con el zumo de medio limón, una infusión, una macedonia de frutas y un yoghurt natural con, por ejemplo, cereales integrales para facilitar la movilidad intestinal.

A media mañana, dos rajas de melón (o sandía, ya que lleva menos azúcar).

Al mediodía, un bol de gazpacho o una ensalada completa. De segundo, un pescado al horno. ¿Qué tal un salmón? De postre, fruta o sorbete.

Para merendar, sería ideal un zumo de fruta natural o una infusión fría.

Y para cenar, un filete de ternera, verduras al vapor, queso fresco y fruta o yoghourt.

La alimentación es de vital importancia para la movilidad y la salud de nuestros mayores.

Válida Home, especialistas en sillas salvaescaleras y adaptación de baños, os ofrece esta información.

Fuente: News Tercera Edad